Estimado lector, me prometí darle a esta publicación una continuidad, entendiendo luego que dicha promesa es restarnos libertad, admití que la promesa era falsa.
Desde aquí interpelo a la realidad abstracta de los hechos que me acuden. Como quien construye una herramienta ligera e invisible, tomé la extensa materia que me rodea para moldear el pensamiento, alcanzar una idea, que a la postre no llega.
Y es que acaso ninguna idea llega y ha llegado jamás, existe un deseo de que así sea, nos rendimos ante la finitud y nos apresuramos a darle cuerpo, sentido, y antes de que la idea se complete la damos por acabada.
Desconozco el fin último de toda palabra, desconozco las razones y motivos que invocan estas palabras, reconozco sí, que son necesarias. Como una continuidad de la existencia, acaso de mi existencia, que flotan en la espesura de lectores casuales.